martes 17 de enero de 2012
Descuidos
Tantos trayectos recorrí con pies de plomo
que han invadido las durezas
cartílagos, empeines y tobillos;
no alivian los vendajes y plantillas
el dolor del metatarso
y ahora se sobrecargan las lumbares.
Sujeté tanto la lengua
que la venció la mansedumbre
y se dormía en las alfombras
sobre una vieja zapatilla al lado de la estufa:
la narcolepsia se hizo fuerte en sus papilas.
Y mantuve tanto la compostura
que se me ha convertido en mantenida;
a punto estuve de ponerle un piso.
He medido tanto las palabras
que se rompió la regla, el metro y el calibre
y ahora salen sin más,
desmesuradas,
a horas intempestivas
o en tonos incorrectos en todas direcciones
sin importar qué oído las escucha
o qué odio las soporta.
He cometido, reconozco, el mayor de los descuidos:
querer cuidarlo todo.
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10 comentarios:
Querido Luismi, estás en vena y cada día lo demuestras.
Enhorabuena.
No se donde empieza el psicólogo, el poeta, o viceversa, pero te aseguro que esa "psicopoética" me corta el aliento, es como un espejo donde reflejarse sin concesiones.
Es un lujo y una satisfacción leerte, gratis, Luismi. Gracias y felicidades.
Un abrazo de admiración.
Me alegra mucho lo que me decís. Gracias or vuestro apoyo necesario.
Un beso muy fuerte
Que buen final para resolver un poema tan tuyo y tan bueno.
Buen trabajo mi niño... Estás increíble.
Besitos
Querido Luismi, yo cre que el apoyo lo tienes sobre todo en esa mente privilegiada y sensible.
Los que te leemos nos damos el placer de disfrutarte.
Siempre espero a que algún día acabes de repasar la anatomía, porque seguro, entonces, sacarás de la chistera otra fuente inagotable de maravillas.
Enhorabuena amigo.
Muchas gracias, Rosa.
Manuel, el cuerpo físico siempre me ha dado mucha guerra, pero poco a poco, si lo voy poetizando, pasándolo por el rodillo de los versos quizá algún día no me machaque tanto y me deje funcionar más libremente.
Me alegra que lo hayas visto. Cómo se nota el ojo clínico. Un abrazo fuerte.
"Querer cuidarlo todo", como me suena... Medir y medir, poner barreras al campo, que no sirven más que para creer que todo está bajo control. Tocas en lo que más duele, y esa es la buena poesía. Enhorabuena compañero!!!
un abrazo
María
El control nos acaba devorando pero qué difícil abandonarlo.
Un beso fuerte, María de ojos inmensos.
Poema extraordinario, natural e inconfundible, con su mijilla de sarcasmo, que es todo un tratado sobre una tipología de seres humanos. De momento, yo me aplico el diagnóstico, que va directo al corazón.
Besos
Elvira
Muchas gracias, Elvira, intento llegar al corazón de vosotros poniendo el mío en cada poema.
Un fuerte abrazo
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