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CARDO BORRIQUERO

Los caminos certeros son mentira. De la ruta a la rutina no hay más que dos pasos y dos letras.

lunes, 24 de marzo de 2014

Verdaderos motivos de la hipertensión





Por ahuyentar de sí
la luz con las cortinas, y cegar luego
las rendijas que tienen las persianas;
por refugiarse en la mazmorra
de párpados caídos
con los ojos , como chicles,
postrados en el suelo.

Por alejarse de los otros,
sus olores, sus miedos y nostalgias,
sus pequeños delirios o alegrías…

Debido a este presidio voluntario,
mortificante y autoimpuesto,
a este enclaustramiento obligatorio,
surge la compulsión irrefrenable
de pedir sal a todas horas
y libertar al grano encarcelado
en su jaula de cristal.
Y sufre cuando alguno se bloquea,
se detiene, no encuentra la salida,
desenroscando el frasco
con pasmosa habilidad.

“Sal”, dice el hipertenso.
“Escápate de tu prisión”.
Y sonríe al abrir la verja de la tapa del salero.

Luego disfruta del filete o la lechuga,
no por el sabor: es por la huida.

Mientras él continúa sin salir.

3 comentarios:

Julia López dijo...

Muy ingenioso,me gusta
Saludos

Amando García Nuño dijo...

Y yo, durante años de saleros agitados, sin saber que la huida era esto.
Abrazos, siempre

Nines Díaz Molinero dijo...

Ocurrente poema con esa sorprendente asociación del sentido de las palabras.

Un beso, Luismi.