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CARDO BORRIQUERO

Los caminos certeros son mentira. De la ruta a la rutina no hay más que dos pasos y dos letras.

lunes, 13 de abril de 2015

Lo que dura un silbido





Se tarda en leer este poema lo que dura un silbido:
el que hace un misil que surca el aire
con rumbo a un edificio abarrotado de civiles
con los niños lejos de las ventanas
—como si los misiles respetasen esas cosas.
También hay mesas puestas,
grifos abiertos como heridas,
y gritos por venir.

Mientras tanto si os place
podemos escribir sobre la luz,
los indudables beneficios de la literatura,
o los destrozos que produce
la lluvia o el amor cuando pasea
cogido de otros brazos.

Pero el silbido aumenta decibelios
y el tubo de metal
repleto de explosivo
se acerca imperturbable hacia los muros,
impulsado por el odio cerval al enemigo
al cual desconocemos pero odiamos
por ser tan diferente de nosotros:
otro color de ojos,
otras palabras, otros sueños
—como si se cumplieran alguna vez estas falacias.

Lo que tarda en leerse este poema
es lo que tarda en acallarse este silbido.

Y ahora la metralla.
Y la devastación.

1 comentario:

Mari Carmen Azkona dijo...

Se puede vivir o destruir toda una vida en un segundo. Si la elección es nuestra, ¿por qué elegimos siempre la segunda?

Certeros versos, Luismi, ojala lleguen al centro de la diana y despierten la conciencia de la gente.

Un beso grande