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CARDO BORRIQUERO

Los caminos certeros son mentira. De la ruta a la rutina no hay más que dos pasos y dos letras.

lunes, 20 de junio de 2016

¿Por qué es imprescindible leer a Mari Carmen Azcona? Mari Carmen Azcona presenta en Madrid el libro En el silencio de los puntos suspensivos




Esta magnífica escritora, natural de Portugalete, ha logrado el elixir de la eterna literatura, destilación lograda a través de una dilatada experiencia en el campo de la narración. Los ingredientes que han sido magistralmente combinados hasta encontrar el perfecto equilibrio no son otros que

-la mirada penetrante del fotógrafo que es capaz de esperar durante horas un gesto, aquel que condensa la profundidad máxima de la verdad y que despierta en el observador la perplejidad, la sorpresa o la más absoluta consternación.

-la pasión periodística de quien no ceja de adentrarse en territorios esquilmados, amenazados o desérticos, donde la noticia siempre colinda con el horror, el dolor y la miseria.

-la poesía que destila una narración clara y profunda, armónica y sin efectismos que inclinen el relato hacia el acrecentamiento del ego, en detrimento de la búsqueda de la exactitud.

-la sabiduría de hacer uso de modo proporcionado del humor, herramienta en ocasiones desprestigiada por su supuesta superficialidad pero que indica la fuerza del escritor, cuya osadía le permite bromear, jugar con el lector, hacernos a todos cómplices de sus ideaciones.

-la ficción, la puesta en marcha del deseo a través de la imaginación que nos lleva a compartir unos momentos de nuestra vida con personajes míticos, como por ejemplo Martin Luther King, en el maravilloso relato titulado La marcha.

-la valentía de atreverse con géneros tan complejos y exigentes como el relato breve y el cuento, los cuales necesitan de la extrema precisión y la potencia estructural. componentes sin los cuales el relato cojea, no logrando impactar con la violencia debida en la curiosidad del lector que queda defraudado. No es el caso de Mari Carmen, cuyo manejo de la lengua y de las estructuras narrativas le permiten salir airosa de la encrucijada.

Por todas estas cualidades recomiendo fervorosamente la lectura de este magnífico libro, exponente de la fuerza literaria de esta grandísima escritora.

domingo, 29 de mayo de 2016

Primera página del libro El ojeador, para ir abriendo boca. Ya queda menos!! PRÓXIMAMENTE: El ojeador en la Feria del libro de Madrid



Primera parte

Capítulo 1: Elección de campo

No se pierde la mirada en algo intrascendente. Esa colilla de cigarro flotando en un charco con oleaje variable —según sea el número de zapato que lo agite— no se ha entrometido en mi retina por mera casualidad. Este charco a los pies de un banco de parque no secuestra la atención de un hombre adulto hasta llegar a impedir que se entregue a sus nimias tareas cotidianas sin una causa consistente. Aun ignoro lo que rige mi mirada, esa punta de tabaco naufragada es capaz de sumergirme hasta lo más recóndito de sus nicotínicas humedades.

Empiezan con posterioridad a brotar preguntas inconexas como por qué este naufragio, por qué este ir y venir a merced de los caprichos del viento, por qué este banco de madera un poco astillado, astillero, dique seco. Por qué este patear parques y polideportivos, estrangulando las verjas que circundan un campo de fútbol hasta que la rojez en los dedos o el hambre te devuelve a una realidad de nevera vacía y talones entumecidos. En qué colilla de charco he acabado convertido para proseguir la navegación por estos caminos que acaban desembocando en un pueblo sin salida, sin más tripulación que una corazonada, sin más velamen que una punzada. Qué patera sin timonel ni combustible empujada por un rumor...






Tengo el gusto de comunicaros que el día 12 de junio entre las 17 y las 18 30, estaré firmando ejemplares de mi novela El ojeador en la caseta 312. Será un placer vernos por allí.

martes, 3 de mayo de 2016

Comunidad europea: Domicilio en grado de tentativa






Europa, domicilio con premeditación y alevosía,
que alienta el desaliento del que lucha,
y luce por insignia esquilmar al inquilino
y ahogar al extranjero en un mar de imposibilidades.

De este domicilio en tercer grado
—donde no alcanza uno a pagar tanta fractura,
donde se invita más a agonizar que a protagonizar—
hay que salir
a base de reflexionar en defensa propia,
de airear la musculatura flácida
de nuestra libertad anquilosada
adormecida por la publicidad,
                   el buen comer
                             y la apatía.

Cada día menos comunidad
y más eurofea.